Yo he venido aquí a hablar de mi libro


Se supone que internet se caracteriza por su inmediatez y actualidad. Así que quizás escribir ahora sobre el debate que tuvo lugar el lunes no sea especialmente atractivo en la red. Supongo que será por eso, porque la distancia temporal de varios días te deja ver las cosas con mayor serenidad, pienso que puede ser el momento de analizarlo teniendo en consideración además las repercusiones del mismo.

Debemos tener en cuenta que, a pesar de ser el showtime de la política, para analizar el debate no sólo hay que tener en cuenta el acto dialectico en sí. Es necesario encuadrarlo en el desarrollo previo de la campaña y en los actos electorales posteriores al mismo. Y es que, en este tiempo en el que se habla tanto de la confianza de los mercados y las expectativas económicas, los partidos entienden la campaña teniendo en cuenta las mismas variables. Hablan de la confianza del electorado, expectativas electorales y demás jerga en la que se mueven los asesores y que fueron las estrategias que articularon la campaña electoral de los dos líderes políticos hasta el debate. Y con ese ánimo se presentaron al mismo.

Los candidatos se saludan antes de comenzar el debate

Por un lado, Rajoy se encontraba con un escenario electoral privilegiado que contrastaba con su imagen personal y la poca confianza que despierta como líder. Por otro, Rubalcaba conocedor de la gran desventaja que manifiestan todos los sondeos y con las expectativas puestas en que el debate podría ser un punto de inflexión en su campaña, habida cuenta de su gran capacidad dialéctica.

Con estas premisas las estrategias que se preveían eran claras. Rajoy a no salirse del guión subrayado por sus asesores y Rubalcaba a intentar sacarlo esa línea y proponer un cuerpo a cuerpo del que se sabía posiblemente ganador.

Y así fue, el candidato popular no se salió ni un ápice del argumentario diseñado previamente cual triste monologuista, mientras que el socialista preguntaba e increpaba para que en algún momento dejara los papeles a un lado y entrara en el campo que mejor se maneja. La cuestión es que Rajoy tenía bien aprendida la lección esta vez y, más allá de la penosa imagen de verlo mirar más de 500 veces sus papeles, confundir pueblos gaditanos con sevillanos o que Rubalcaba pusiera en entredicho un programa electoral que parecía desconocer, cumplió con su cometido de no salirse de los terrenos en los que se sentía seguro, no entrar en las provocaciones dialécticas del candidato socialista y terminar el debate sin perder la ya poca confianza que despierta, sin perder un voto. Cuando Rajoy entraba en el cara a cara se ponía dubitativo, agachaba la cabeza leia y vuelta a su argumentario. Yo he venido aquí a hablar de mi libro y me da igual lo que diga, parecía pensar. Triste estrategia pero pragmática.

Rubalcaba, a pesar de lo difícil de su postura personal en campaña habiendo sido vicepresidente del Gobierno saliente, tuvo mayor fluidez, estuvo más fresco y fue mucho menos ambiguo que su contrincante en cuanto a las propuestas políticas. No obstante, se calificó su actitud de perdedor al tratar en ciertos momentos a Rajoy como futuro Presidente sin condicionales, o criticar el hecho de estar cuestionando constantemente al candidato popular dando una imagen más periodística que de candidato a la Moncloa. Personalmente creo que tuvo algún momento brillante como cuando acuso a Rajoy: “la sanidad y la educación con ustedes no está garantizada”, si bien pensaba que habría tomado nota del resultado de las municipales de este mismo año y eché en falta en su discurso referencias a la participación democrática, regeneración política y algún guiño ideológico más.

La prensa al día siguiente daba a Rajoy como ganador. No creo que este fuera el resultado del debate, pero sí que atendía a las sensaciones dejadas por el mismo. Es decir no creo que Rubalcaba perdiera, ni siquiera digo que no ganara porque personalmente creo que ganó a los puntos, pero sí es cierto que Rajoy se le escapó vivo. Y Rajoy se fue a casa contento de no haber sido vapuleado dialécticamente, de no haber perdido. Fue a por el empate y eso cree que consiguió. Empate que, por otro lado, fue vendido por su grupo de asesores, Arriola y Glez Pons, como una victoria (Trends Topics al margen). Lo que dice mucho del grado de confianza del partido en su propio candidato, esta es ninguna.

En resumen, Rubalcaba gana pero no alcanza las expectativas previas al debate. Esta situación no prevista obliga a replantear una campaña que giraba en torno a la clara victoria del candidato socialista. De intentar una remontada increíble en función de una ola de ilusión creada tras el lunes se ha pasado a dar pequeños paso pero sin dejar de ser claro y explicativo en su discurso, exponiéndose a los medios con frecuencia (TV, Internet…) para mantener viva la llama de la batalla. Rajoy con la misma línea previa al debate, ni está ni se le espera. Le ha ido bien así y cuanto menos se exponga al foco público mejor, o así lo ven los suyos.

Paradójicamente, creo que un resultado no tan claro o desfavorable a Rubalcaba puede ser más beneficioso que la victoria esperada en el debate. Por un lado, la conocida fidelidad del votante conservador puede verse afectada con un efecto desmovilizador ante una victoria tan holgada como destacan los sondeos. Por el otro y ante este escenario, el cierto pesimismo de los votantes de izquierdas y que caracteriza a la abstención puede producir un efecto movilizador de este electorado y el resultado final no sea como el que aparece reflejado en las encuestas realizadas hasta la fecha.

De cualquier manera, más alla de conjeturas y porras electorales, la única forma de ver el impacto real de este debate será en la encuesta definitiva, lo que se decida en las urnas el próximo 20N.

Anuncios

2 comentarios en “Yo he venido aquí a hablar de mi libro

  1. Admitiendo que las posturas son las que son, coincido en prácticamente todo. Es más; si un debate normalmente no hace más que contentar a las parroquias prácticamente por igual, señalo que lo mejor de un debate es que todo el mundo gana. No obstante, se aprecia un cierto discurso anodino y una falta total del cuerpo a cuerpo que demandas, convertido, por mor de los pactos y reglamento preestablecido, bien podría asemejarse a esas luchas-espectáculo americanas, en las que se marcan los golpes, pero sin llegar a tocar. De todas maneras, tú lo has dicho, hablamos del “showtime” de la política, y como en el circo lo primero es llamar la atención: el espectáculo debe continuar. Bienvenido al universo blog y larga vida.

  2. Cierto amigo, hablamos de debate porque admitimos que este formato es debate, cosa que ,por otro lado, sería más que debatible…jeje. De cualquier manera, entendido incluso sólo como espectaculo, a mi entender faltaron muchas cosas. Muchas gracias amigo!!!

Escribe aqui

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s