¿Comenzamos el cambio de verdad o seguimos renovándonos?


Batacazo histórico del PSOE decía ¿Y ahora qué?… Pues ahora mucho. Tiempo de crisis es tiempo de oportunidades y que esta situación se convierta en una oportunidad de regenerar el PSOE o que, por el contrario, se agudice este momento hasta límites insospechados es sólo cuestión precisamente, de eso, de hacer.

Cuando el PSOE recibió los resultados de las municipales optó por la vía de aguantar como se pueda hasta las generales y pensar que con el discurso del ya verás que viene la derecha valdrá para movilizar al electorado de izquierda y a ese votante oculto que no falla el día de las elecciones. Pues no. El votante oculto ni está ni se le espera y se necesita algo más de corpus ideológico para movilizar a la izquierda. Ya ha pasado y tenemos a Mariano Manostijeras para rato. ¿Qué podemos hacer?

Pues lo que debe hacer el PSOE es una profunda reflexión interna que le acerque nuevamente a sus principios ideológicos. Unos principios por otro lado que son compartidos con su militancia y con los que comulgan tantos ciudadanos. Para ello deberá cambiar de discurso y generar uno ilusionante, que desde las convicciones socialdemócratas pase por recuperar la pasión por la política. Debe apostar por una vuelta a la política, concebida como el espacio de la libertad y la democracia, frente al discurso hegemónico, económico y globalizador de la derecha. Debe abandonar el discurso que más le conviene al PP, tecnócrata, de gestión que pone su acento en palabras como eficacia, eficiencia, flexibilidad, déficit… que ocultan una línea discursiva que se enfrenta directamente con los postulados de la izquierda.

Para ello será necesario recuperar la iniciativa política, adelantarse a las actuaciones del PP. No debe perderse en explicaciones discursivas cercanas al ideario ideológico popular para justificarse ante la ciudadanía sobre esta o aquella acusación. Al contrario, el PSOE debe tener papel protagonista y central de la escena política incorporando en sus propuestas los principios, valores e ideas de la izquierda. Debe ser el PP el que deba ir a la contra y responder a posteriori ya con las reglas establecidas. Si se limita a argumentar siempre a la contra de las propuestas populares perderá, porque lo que estará haciendo realmente es reforzándolas. Sin ir más lejos eso pasó en campaña. Te podrá gustar más o menos pero el no hacer ni decir nada de Rajoy, esperando el cambio sentado en su casa , ha sido una estrategia clara y ejecutada a la perfección, que además ha dado sus frutos. Mientras la de Rubalcaba era justamente, además de desvincularse de su acción en el Gobierno y el ya verás cuando la derecha gobierne, atacar a Rajoy porque no decía ni hacía nada, iba por consiguiente a remolque de la estrategia popular, justo donde quería el PP. El PSOE debe ofrecer algo más que el voto útil, que los ciudadanos lo voten ilusionados y no como mal menor.

Evidentemente esto no servirá si no se ilusiona a la gente haciendo ver que derecha e izquierda no son lo mismo. Este periodo político del PSOE debe caracterizarse por redescubrir la política frente a la gestión, la justicia frente a la eficacia, la igualdad de los ciudadanos frente a la libertad de los mercados, abandonando un discurso tecnócrata que sólo entiende de fríos datos estadísticos y no del bienestar de las personas: en el discurso político, los valores deben prevalecer sobre los programas.

Al margen de poner en valor la gestión eficaz de los recursos, cualquier decisión debe estar movida en relación al discurso político. No basta con gestionar “bien”, sino que se debe explicar por qué se toman decisiones y justificar el origen de las mismas conforme al propio ideario político. Ni más ni menos que actuar con coherencia política.

Desde el momento que se accede a entender la política solamente desde la gestión se comete un error garrafal que lleva a los ciudadanos a pensar que da igual quién gobierne, que lo importante es que se gestionen “bien” los recursos públicos, que el político debe ser ante todo un buen gestor. Este planteamiento tiene como consecuencia entender que PP y PSOE son lo mismo, meros gestores de lo Público que van a actuar igual con el único objetivo de un balance contable positivo (ej: Si partimos desde esta premisa cualquier política social, por definición, es económicamente deficitaria, no es rentable y por tanto prescindible). Y esto no es así. Más allá de todo lo que se puede explicar al respecto, el inicio de toda gestión se basa en una decisión política que puede ir en una u otra dirección. Es hora de decir que se pueden aplicar otras políticas que no sean las liberales. Del crack del 29 no se salió precisamente con estas políticas. Hay que recuperar las recetas keynesianas que originaron las políticas sociales que hoy están en cuestión

Y eso debe explicarse. Esto es algo realmente importante. Nos encontramos en un momento de enorme desafección política, que además es potenciado por una derecha ultraliberal (partidos y medios de comunicación) que se siente beneficiada social y electoralmente de esta situación. Cuanta menos cultura, conocimientos e información política tengan los ciudadanos mejor para sus intereses: por un lado el partido popular tiene muy clara su postura, y sus votantes han hecho propio el sistema de elección democrático como una obligación personal, contando con una base electoral tremendamente fiel; en el otro, se fomenta la duda, la ignorancia y la apatía como elementos de disuasión de participación política y electoral. Por consiguiente, es hora de hacer pedagogía política y comunicarse con la base social del partido. Pero toda la base social, no sólo militantes. Abrir el partido a los ciudadanos con mecanismos de participación reales. Utilizando para ello todos los medios posibles, los tradicionales y las nuevas tecnologías. El partido socialista tiene que recuperar la comunicación directa con los ciudadanos. Crear núcleos, trabajar con ellos e insistir una y otra vez. Los políticos están para solucionar los problemas de la sociedad y no al contrario. De nada vale una clase política que viva separada de la sociedad que no conozca los problemas del día a día de los ciudadanos. Valga este ejemplo:

Esto es fundamental en el caso de los jóvenes. Los jóvenes de hoy día no corrieron delante de los grises ni participaron activamente del proceso democratizador de nuestro país. Para ellos la política es algo que les queda absolutamente lejano, y no diferencian entre izquierdas y derechas, pero no porque no sepan los valores con los que ellos se identifican, que son fundamentalmente de izquierdas, sino porque nadie se lo ha explicado. Los votantes votan por su identidad y por sus valores, lo que no coincide necesariamente con sus intereses, y los de los jóvenes son, en su mayoría, coincidentes con los de la izquierda y el PSOE debe hacerlos suyos y promover la participación de este colectivo.

Asimismo, como todo proceso de comunicación, esta actuación no es algo unidireccional, sino que debe ser bidireccional y se debe recoger ese feedback de los ciudadanos e incorporarlo a este discurso. Los partidos políticos, fundamentalmente el PSOE, debe poner la oreja y escuchar a todas esas voces que suenan fuera del juego de partidos, pero que son demandas de un grupo importante de la población y que, muchas de ellas, están acorde con la propia forma de hacer política del ideario político del PSOE. La política ha cambiado y no entender esto es un suicidio político de primer orden.

Porque los ciudadanos no se han vuelto locos de pronto y se han hecho todos de derecha (la mayoría absoluta de Rajoy no llega al 30% del electorado), están ahí y comulgan con unos principios y propuestas políticas que pertenecen al ideario socialdemócrata. Está en manos del propio PSOE cambiar la situación. Sólo falta saber,si se diera este cambio de discurso, de actuaciones, fomento de la participación y de apuesta por la regeneración política conllevaría también un cambio de personas o sería realizado por las personas que dirigen hoy el partido.

Como dice Eduardo Galeano “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. En este tiempo de crisis se definirá el futuro del PSOE para los próximos años, está en sus propias manos definir el camino que ahora se inicia con unas elecciones andaluzas al fondo…

Referencias: George Lakoff “No pienses en un Elefante”, Josep Ramoneda “Después de la pasión política”, Norberto Bobbio “Derecha e Izquierda ”, Eduardo Galeano “El libro de los abrazos”

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