El chocolate del Loro


El chocolate del loro es una expresión que se utiliza para hablar de un gasto que se supone superfluo y que, según el diccionario de frases hechas de Espasa Calpe, procede de la historia de una familia aristocrática con problemas económicos que quiso reducir sus gastos y tras pensar en posibles recortes llegó a la conclusión de que sólo podía ahorrar la ración de chocolate del loro. Este gesto, aunque fuera significativo de la abundancia en la que vivía la familia, era evidentemente escaso y no la libraría de la ruina.

Ponemos la radio, la TV, leemos periódicos, Webs de Internet y sólo se habla de reformas y ajustes. El Gobierno se vuelve loco buscando gastos superfluos que recortar para buscar ese supuesto equilibrio económico. Aquí es donde entra en juego la mencionada expresión. La escucho en los medios cuando se habla de recortar según que gastos, normalmente relacionados con la política, para desmontar cualquier argumento que ponga en peligro esas partidas. “Ese que gasto supone. Eso es el chocolate del loro y no arregla nada”. Sin embargo, cuando se trata de otros gastos sociales, por muy nimios que sean, se justifican en función de los mantras del equilibrio presupuestario y el crecimiento desmedido de la deuda pública. “Si no hay no se puede gastar” dicen, pero esto sólo es así según para qué. Porque para algunas cosas sí que hay… Veamos algunos ejemplos.

¿El chocolate del Loro?

El Senado se ha gastado 437 mil € en su nueva Web. Es más, justifica tal gasto “porque supone invertir en democracia”. Podríamos comenzar por cambiar el Senado, dotarlo de un verdadero carácter territorial y que sirva de contrapeso real del Congreso, eso sería invertir en democracia y no costaría un duro. Pero a lo que vamos, el gasto en la Web. Puede suponer un gasto minúsculo en la estructura del Estado pero esa cantidad es grande o pequeña dependiendo con lo que se compare. Por ejemplo supondría, teniendo en cuenta que la cantidad que aporta el Estado a la prestación por cuidados en el entorno familia para los grandes dependientes es de 387,64 €, que 94 grandes dependientes pudieran acceder a dicha prestación durante un año. Alguien me podría decir que la Web es necesaria, sí (no así el precio) y que realmente esto es “el chocolate del loro” pero lo que nadie me podrá discutir son los 55.000 € públicos en SMS a concursos y llamadas a números 902. SMS a concursos!! Que alguien lo justifique. Sí, no es nada, más chocolate que solamente supondría mejorar la vida de 12 grandes dependientes durante un año.

Similar a este gasto podríamos decir de los Ipads y Iphones de sus señorías. No es que me parezca mal que tengan las herramientas adecuadas para el correcto desarrollo de su labor política, al contrario, pero teniendo en cuenta el salario que tienen (no mucho si se compara con otros países, altísimo si lo comparamos con el SMI), la facilidad con la que los pierden y que con cada Iphone se podrían pagar 2 mensualidades de la prestación de la ley de dependencia para los grandes dependientes (6 si pusiéramos los de grado I), no me parece lo más adecuado por poco gasto que suponga en el total del presupuesto del Estado (498.000 € en total, en prestaciones de dependencia hagan ustedes la multiplicación). Bah, hombre eso no es nada! Más chocolate para el loro.

Por seguir con sus señorías, qué son los 1.823,26 € que tienen libres de impuestos para “afrontar los gastos de alojamiento y manutención en la capital que origine la actividad de la Cámara”. Teniendo en cuenta que son 70 los que proceden de circunscripciones que no son la capital pero que tienen casa en Madrid podríamos plantearnos que, al menos, esta dotación es más que cuestionable. Pero al fin y al cabo que son 1.531.538 € con independencia de su necesidad, hombre! Pues, son simplemente la friolera de 3950 asignaciones de prestaciones mensuales de grandes dependientes para cuidados en el entorno familiar. El loro debe empezar a mirar su tensión.

Que podemos decir entonces del caso de nuestra señora Cospedal, que para eliminar gastos superfluos ha quitado el agua mineral en las dietas de los centros hospitalarios de Albacete y de Ciudad Real mientras su Gobierno consume agua mineral de cerca de 5 € la botella (27,18 € la caja). Teniendo en cuenta cómo está la dependencia en Castilla La Mancha, donde hasta por revisar la situación de dependencia hay que pagar 30 € (una caja de botellas de agua para Cospedal), resulta escandaloso que se dejen en el limbo de la dependencia a miles de personas sabiendo que cada 14 cajas de agua que consuma el Gobierno manchego se podría pagar una mensualidad a un gran dependiente. El loro sería conveniente que empezara a hacer gimnasia.

Esperando
Dependiente esperando su prestación

Y así podríamos seguir con ejemplos infinitos: desde la asignación a la Estatal a la iglesia, a los 300 mil € que gasta Ana Botella en 2 chóferes para que la lleven a la peluquería, o mejor a Portugal de finde, y 5 secretarias, los 68 asesores de Rajoy sin Graduado Escolar o los miles de coches oficiales existentes en España.

Así, se observa como se recortan prestaciones sociales a la ciudadanía en general, y los más débiles y particular, mientras en otros sitios no se hace porque hacerlo sería superfluo. El problema es que muchos chocolates del loro acaban siendo partidas de gasto significativo. Como dice Fernando Vallespín “la mejor manera de defender lo público es desde la ética pública y, en ella, el despilfarro de los recursos es el mayor de los pecados”, si no es así el loro terminará explotando de gordo. No es de extrañar entonces que entre la ciudadanía cunda la desafección generalizada, el rechazo de los partidos y se tienda a ver como una casta a los políticos con los peligros a los que esa línea discursiva conduce.

Los ejemplos comparativos de los gastos los he hecho con la dependencia, pero bien podrían ser becas, euros por receta, prestaciones sanitarias eliminadas, recortes en el desempleo y un sin fin más de ‘ajustes” realizados. He elegido ese ejemplo porque como dijo el otro día Ana Botella, en un gesto inmisericorde propio del más ultracatolicismo para con los desahuciados, “la ley está para cumplirla”. Pero claro la ley que beneficia a los bancos, no la que ayuda a las personas. En el caso de la dependencia es así, no se está cumpliendo. Mientras celebran la reducción de personas con prestación, dado que el ritmo de mortalidad de los dependientes es superior al ritmo de incorporación de nuevas atenciones, 3 de cada 10 dependientes se encuentran en eso que han llamado limbo de la dependencia, personas que esperan que se haga efectivo el derecho reconocido asignándoles una prestación o servicio. Si no van a aplicar la ley que tengan el coraje de derogarla o, si quieren realmente mantenerla (cosa que dudo), dejen de dar tanto chocolate al maldito loro!

Photo credit: Francesco Bartaloni via photopin cc

Photo credit “Esperando”: FTHIN Publicada en FLICKR Bajo licencia creativecommons cc

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