Prometiendo el éxito, ocultando una estafa (Diario de Cádiz)



En relación post anterior “La pirámide laboral de la desesperación“, a continuación dejo un artículo publicado el pasado mes de marzo en el Diario de Cádiz  que ilustra de forma detallada como funcionan estas empresas piramidales.

“¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar? Te ofrecemos una formación gratuita durante seis meses en los que estarás ganando dinero a la vez que aprendes cómo se trabaja aquí. ¿Te ves capaz de conseguir el éxito por encima de todas las cosas y cumplir tus sueños sin que nadie te los pisotee? Enhorabuena, has sido seleccionado y estás invitado a pasar con nosotros un día de prueba para que te instruyas junto a uno de nuestros supervisores”.

Y ya está. Así de fácil. Así comienza todo lo que para cualquier parado puede parecer un día de suerte, pero no sabe que en realidad es todo lo contrario y no ha hecho más que llamar a la puerta de la boca del lobo. A la primera puerta de todas las que le quedan aún por llamar. Se marcha a casa sin saber qué tipo de trabajo va a desarrollar, ni en qué consiste exactamente su puesto y ni siquiera cuál será el salario base. Es citado al día siguiente a las 9:00 de la mañana y asiste a una reunión de presentación donde se encuentra con un gran grupo de gente, de todas las edades y procedencias, pero donde abundan los jóvenes sin experiencia o parados sin formación alguna. La reunión se desarrolla en una habitación con las ventanas tapadas por persianas o cortinas, para que nada de lo que allí ocurre pueda verse desde el exterior. En dicha reunión siguen sin dar ningún detalle concreto sobre el puesto de trabajo. Se fundamenta en pura pedagogía, estrategias de motivación y el gerente (de unos 26 años, sin estudios según él, y aparentando ser un empresario con una chaqueta y una corbata cara) narra su experiencia y cómo ha llegado a estar en lo más alto en tan sólo un año. La historia puede variar, pero en este caso parece ser que ha pasado de estar trabajando en la construcción a dirigir su propia empresa y ganar un sueldo mensual de unos 5.000 euros tan sólo en un año. ¿Cómo se hace eso? Pues empezando desde abajo, desde donde se presupone que está el recién llegado. La reunión tiene una duración de más de una hora en pie, comienzan tocando las palmas, con gritos motivacionales pero sin ningún mensaje que aclare nada al aspirante al supuesto puesto de trabajo.

Llegados a este punto ya todo es bastante sospechoso, pero el que lleva varios meses en el paro y necesita agarrarse al primer clavo ardiendo que le ofrezcan le da una oportunidad. “No tengo nada que perder”, piensa. Entonces se le asigna un supervisor y sale de la oficina en grupo, en dirección a algún pueblo de la provincia. Se mueven en manada por Rota, Conil, San Fernando, Barbate o Tarifa. El destino no importa, en todos ellos van a hacer lo mismo. Una vez que llegan se sientan a desayunar y ahí es cuando el supervisor te indica que vas a irte con él todo el día a llamar puerta por puerta, casa por casa, intentando vender un producto. Puede tratarse de un cambio de compañía telefónica (como Jazztel), o para hacer contratos en representación de empresas de energía, ONGs o banca. El objetivo es conseguir que alguna de las 300 personas a las que visites durante ese día te firme un contrato. De tu contrato de trabajo, por supuesto, aún no han dicho nada. Si preguntas a un abogado laboralista si puede haber un día de prueba sin contrato lo negará inmediatamente. De hecho te asegurará que un trabajador no puede pasar ni un solo día en una empresa sin haber firmado el contrato, ya que desde el primer momento debe estar dado de alta en la Seguridad Social.

Te pasas la mañana pateándote la zona, subiendo y bajando escaleras, llamando a todos los telefonillos y timbres… pero nada. Por la tarde, cuando se para a la hora de comer, los supervisores hacen comentarios de lo bien que vive el gerente, que qué bien tener tu propia empresa, que si patatín, que si patatán… para luego mostrarte un esquema en el que se explica qué debes hacer para llegar hasta ahí. Un sistema escalonado. Después de pasar la mañana subiendo escaleras, más escalones. Para llegar a supervisor tienes que hacer tantos contratos, después debes formar a varias personas, más tarde deberás tener a tu cargo al grupo de supervisores para, finalmente, llegar a tener el capital suficiente para montar tu propia empresa dónde más te plazca. ¡Y todo esto lo puedes conseguir en menos de un año si te lo propones!

Después del engañabobos se vuelve al trabajo. Hay que repasar toda la zona que ya se ha hecho por la mañana e ir llamando de nuevo a todas las puertas que no abrieron en la jornada matinal. El que había pensado “no tengo nada que perder”, ya ha perdido el dinero del desplazamiento, el de tener que comer fuera de casa, la mayor parte de su energía y el tiempo. A las seis y media de la tarde ya han terminado su trabajo y vuelven al punto de partida, la oficina. Allí el aspirante tendrá que rellenar una encuesta y pasar a ver de nuevo al gerente para que te diga si puedes volver al día siguiente o no. Si has aguantado todo el día sin poner mala cara, da por hecho que te va a decir que vuelvas, pero seguirá sin hablar de salario. Tendrás una comisión de unos 50 euros por cada contrato pero nada de sueldo base. Te preguntará que hasta dónde quieres llegar; si tu respuesta es “hasta el final” o algo similar te dará la enhorabuena y te dirá que estás contratado. Pero ojo, porque no te pondrá ningún papel por delante para leer condiciones ni firmar nada. Te hará ir al día siguiente a las 8:00 para volver a tener una reunión carente de sentido y a patearte las calles, e irá prolongando la firma del contrato con alguna que otra excusa como que aún no te han podido dar de alta en el servidor. Pero no pienses que llegará pronto. Y si llegas a firmar será un “contrato mercantil”, sin estar dado de alta en la Seguridad Social y sin estar cotizando absolutamente nada.

El tipo de estrategia para captar trabajadores se ha venido desarrollando en España durante los últimos años. De hecho, en marzo del pasado año la cadena televisiva Antena 3, en su programa Equipo de Investigación, hacía mención a la situación mediante el testimonio de uno de los estafados en un reportaje titulado ‘El precio del trabajo’.

Actualmente, esta supuesta secta empresarial se ha asentado en El Puerto de Santa María, justo en el local 25 del Edificio América situado en la Avenida de la Libertad. La supuesta empresa dice trabajar para una multinacional de nombre BF Grupo, pero las siglas no aparecen en ninguna parte de la oficina, ni fuera ni dentro. La empresa lleva por nombre Pedro Fernández Pérez, que es quien maneja el cotarro mientras permanece sentado tres horas al día en su oficina sin pagar gastos de alta de sus trabajadores ni tenerlos asegurados.

Los denominados supervisores pueden llamar a su puerta cualquier día, así que estén atentos, ya que la estafa no sólo está para el que busca un empleo, sino también para el que se encuentra tranquilamente en su casa hasta que alguien le toca el timbre y le dice que viene a “tomarse un cafelito” con usted para romper el hielo e intentar sacarle una sonrisa y luego intenta colocarle el producto.

Tengan cuidado. Estas empresas están más cerca de lo que parece.

Fuente: Prometiendo el éxito, ocultando una estafa, Diario de Cádiz

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