5 breves apuntes sobre el “debate decisivo”


A continuación, señalo 5 breves apuntes sobre el debate celebrado entre S. S. de Santamaría, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera:

1. El formato. Por primera vez España se celebró un debate entre las cuatro fuerzas políticas con mayor apoyo electoral. No podemos decir candidatos porque el PP estuvo representado por la vicepresidenta S. S de Santamaría y no por Rajoy. Había interés por ver cómo se desenvolverían los protagonistas en este formato, y todas las formaciones políticas tenían altas expectativas previas a la celebración del debate. La incertidumbre y el posible ajustado resultado electoral ha hecho que se dibuje un escenario inédito hasta la fecha, lo que ha favorecido que los partidos se sometieran a un formato sin reglas y nada acartonado, que fue de menos a más en la medida que los protagonista fueron entendiendo la propia dinámica. La impresión general fue que no defraudó. Y que visto lo de ayer, mucho debe cambiar el próximo debate a dos entre Rajoy y Sánchez para suscitar el interés del celebrado a cuatro . Todo ello, además, fue amplificado por el seguimiento obtenido en la Redes Sociales. Parece demostrado que los nuevos tiempos requieren de nuevas formas y nuestros representantes deben ser conscientes de ello.

2. Los ganadores. Los 2 púgiles que salieron vencedores del enfrentamiento dialéctico fueron, sin lugar a dudas, Pablo Iglesias y S.S. de Santamaría.

El líder de podemos fue el mejor de largo en el debate. Se le vio cómodo en todo momento. Supo entender a quién mandaba sus mensajes, contra quién tenía que dirigir sus intervenciones y supo mezclar en su discurso política y emociones. Todo ello a pesar de cometer algún error grave como el referéndum andaluz, o su ya famoso House Water Watch Cooper. Fue el que mejor entendió el debate y se mostró dominador del mismo en casi todo momento. De hecho si alguna frase se podrá recordar del debate será su NO OLVIDEN… en el alegato final o la que dijo sobre las pensiones “Los abuelos para votar a favor de su pensión tienen que votar por los derechos laborales de sus nietos”. Pablo Iglesias parece que ha vuelto, aunque igual ya es un poco tarde para culminar la remontada que anuncian.

La otra ganadora fue Soraya. La vicepresidenta tenía ante sí un marrón importante al aceptar participar sustituyendo a su jefe en este debate, aunque  finalmente salió airosa y con nota. El reto era mayúsculo y lo superó con solvencia. Empezó dubitativa, incluso se le cortaba el aire al respirar en su primera intervención, pero fue ganando confianza en el cuerpo a cuerpo, especialmente en las réplicas, mostrando una imagen de garantía y capacidad. En los discursos se la veía más como a una opositora dando el tema aprendido previamente que como a una política con convicción. Además tuvo lagunas importantes en el apartado dedicado a la corrupción y dejó ver cierta impostura en la violencia de género. No obstante, en la medida que avanzaba el debate Soraya fue creciendo, se notó mucho mejor y más cómoda cuando asumió el papel de Gobierno, no así en el de partido. En algún momento incluso tiró de la autoridad política que le da ser vicepresidenta del gobierno. Fue seria, monopolizó los turnos y dio esa imagen de experiencia y garantía que era lo que quería comunicar. Objetivo conseguido.

3. Los perdedores. Albert Rivera y Pedro Sánchez.

Los debates se miden sobre todo en función de las expectativas y cuando éstas son altas, si no se superan, suelen volverse en su contra. Este es el caso de Rivera, contrastada su capacidad dialéctica ésta era una oportunidad para dar un paso adelante en el que Ciudadanos apareciera amenazante como alternativa real de partido ganador. No lo consiguió. No es que estuviera especialmente mal, simplemente que no dio lo que se podría esperar. Quizás se le está haciendo larga la campaña, quizás por exceso de responsabilidad, quizás demasiada presencia mediática…pero Rivera ha perdido punch dialéctico en las últimas semanas. Ayer se mostró nervioso, atropellado, acelerado y condescendientemente paternalista en alguna ocasión con Soraya (Creo que he sido bastante elegante, me he mordido bastante la lengua…le llegó a decir). No da el paso esperado de postulante a opción real de gobierno.

Pedro Sánchez, el peor parado. Es cierto que si las expectativas de Rivera eran altas, las de Sánchez no lo eran tanto. Con aguantar en el segundo lugar y esperar su turno en el debate con Rajoy era suficiente. Más si se tiene en consideración lo indudablemente bien que estuvo en el debate a tres (otra vez las dichosas expectativas, se esperaba poco y estuvo mejor de lo esperado). Pero ayer no fue su día. Estuvo serio, correcto, no cometió ningún error…pero tampoco ningún acierto. Al líder del principal partido de la oposición, si quiere ser presidente, se le debe exigir más de lo que ayer mostró Sánchez. Su participación en el debate fue de más a menos hasta terminar produciendo una cierta indiferencia a los otros contrincantes y al espectador.

4. El gran ausente. Rajoy no participó en el debate y ninguno de los presentes supo sacar partido a esa ausencia. Bueno, quizás Soraya que afianza su liderazgo en la posible carrera sucesoria del PP. Triste que un presidente de gobierno no participe en un ejercicio de rendición de cuentas como el de ayer y se deje llevar por cuestiones y estrategias electorales por encima de su responsabilidad hacia los ciudadanos. (perdía menos electoralmente quedando como un cobarde que lo que podría pasar dialécticamente si participaba en el debate). Rajoy perdió una gran oportunidad y no participar ayer siempre estará siempre en su debe a la altura de la comparecencia en el famoso plasma.

5. La realidad. El impacto real de estos debates en la elección final del votante es mínima y casi insignificante. Habrá portadas de periódicos y las noticias abrirán con encuestas sobre quién ganó y perdió el debate o las cosas que se dijeron, pero el efecto electoral de estos actos son casi imperceptibles. La política es un estado de ánimo y, más allá de sus propias filas, el entusiasmo o decepción por el resultado del debate no trasciende al resto de los ciudadanos, salvo algunos cuantos frikis, politólogos y apasionados por la política. Lo realmente importante, y a pesar de no dejar de ser un espacio televisivo concebido como showtime de la política, es que los políticos ofrezcan propuestas y se manifiesten de la manera que son ante los ciudadanos para que éstos tengan más y mejores elementos de juicio a la hora de determinar su voto. El formato de 4 y abierto favorece este objetivo, pero la verdad es que se trata de una cosa más que complicada en la época de los gurús del marketing político y la comunicación….de hecho diría que es imposible.

Bonus Track: La falta de otras formaciones políticas, en especial la ausencia de Herzog y Garzón, fue el principal handicap de un debate que puso por delante los criterios televisivos que mostrar la pluralidad de las opciones políticas que concurren en las elecciones del próximo 20D

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