Desplumando gallinas contra el viento



 
Recuerdo una vez que me hicieron una entrevista en la que me preguntaron si podría vaticinar lo que pasaría en unas elecciones determinadas. Mi respuesta fue directa y sencilla. No soy adivino, soy politólogo: especialista en analizar y explicar las cosas a posteriori, una vez han ocurrido. Así que, viendo el batacazo monumental de las encuestas, trataremos de explicar brevemente lo sucedido ayer.
 
De forma resumida vendría a ser algo así: el PP gana; el PSOE se conforma con no ser sorpassado y saca pecho por quedar segundo; Unidos Podemos fracasa y Rivera y Ciudadanos sufren el voto útil a favor del PP.
 
Efectivamente, la polarización de la campaña fue un éxito, pero sólo para uno de los polos que consiguió movilizar a su electorado. Apremiando al miedo a los “radicales”, y articulando con ello la estrategia de llamada al voto útil, los populares consiguieron que parte del voto de Ciudadanos volviera a su partido. Como decía un politólogo amigo, Rafa C., básicamente lo que ha pasado el 26J es una reedición de los resultados del pasado 20D con ajustes del voto en el bloque de los partidos de la derecha española.
 
¿Y la izquierda qué? ¿Otra vez fragmentada? Pues efectivamente. Dos grandes bloques que se quitan escaños entre ellos mientras Rajoy se fuma un puro. El PSOE resiste como principal fuerza de la izquierda y con eso parece darse por satisfecho. Durante esta campaña ha luchado más por no ser sobrepasado por Unidos Podemos que por intentar disputar el primer puesto a Rajoy. Ha sacado en las dos últimas elecciones los peores resultados de su historia, pero, oye, son los segundos. Cuestión de expectativas. Pedro Sánchez gana perdiendo, el día que gane de verdad se sale del tablero electoral. Por cierto, alguien tendrá que decir lo que ha pasado en Andalucía…
 
¿Y Unidos Podemos? El gran perdedor. Nuevamente cuestión de expectativas electorales. Cuando te marcas como objetivo ser el nuevo referente de la izquierda española, porque crees legítimamente que puedes serlo, y consigues el mismo número de escaños que tenías quedándote a 14 del PSOE desde luego la decepción debe ser mayúscula. El temido sorpasso se quedó un gran bastinasso, que diríamos en Cádiz. Se sabe que en política 1+1 no son dos, y que Podemos e IU juntos no obtendrían la suma de ellos por separado, pero que algo en positivo siempre sumarían (así lo creía yo mismo). El resultado es que la suma de ambos es 3 puntos menos que los dos por sí mismos. Hay que recordar que Podemos e IU sumaban por separado 6.112.596 en diciembre de 2015 y que el 26 de junio Unidos Podemos sólo consiguió 5.049.734 votos, lo que supone perder cerca de un 20% del apoyo electoral. La coalición que tanto podía ilusionar a la personas de izquierdas “espantó” el voto del desencanto no ideológico que tuvo Podemos en la anteriores elecciones. La estrategia de Iglesias se mostró como electoralmente errónea y eso podía verse en la seria cara de Errejón…Se avecinan cambios.
 
¿Y esta situación cómo se traduce en posibilidades de Gobierno? Pues aparece un Rajoy triunfador electoralmente y legitimado para formar gobierno. No lo tendrá fácil, porque con Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria suman 175 votos y son necesarios 176 en primera vuelta o que alguna otra opción política CIU (con la distancia existente con el asunto catalán por medio) o PSOE (cosa complicada) se abstenga en la siguiente. Existen otras formas aritméticas sin el PP, pero son poco o nada probables políticamente. Salvo gran sorpresa, aunque en política todo es posible visto lo visto, Rajoy será Presidente del Gobierno.
 
Explicado brevemente lo ocurrido, ahora comienza la opinión ¿esto cómo nos deja?
 
Supongo que si eres uno de los más de 7 millones de electores que optaste por el PP estarás contento, ha ganado el partido por el que has apostado. Pero la verdad es que la victoria del PP supone la legitimación de una legislatura de recortes sociales sin precedentes, que ha tenido por bandera la corrupción del partido del Gobierno y que se ha caracterizado por cargar las consecuencias de la crisis sobre los más débiles. Creo que este 26J los españoles teníamos una posibilidad histórica de cambio hacia un gobierno progresista y la hemos dejado escapar. Por miedo al cambio, por pasotismo desafectivo a la hora de votar o no hacerlo, por ser ciudadanos alienados que creemos pertenecer a una clase media con ínfulas inexistente…por lo que sea, pero se perdió la oportunidad. Por el contrario, han triunfado las políticas sociales insolidarias, la privatización de servicios públicos, la pérdida de derechos sociales, la España de la pobreza infantil, de los desahucios, el paro (y la inseguridad laboral y precariedad laboral del que tiene empleo: del trabajar y seguir siendo pobre), de los niños estudiando en barracones sin calefacción en invierno o de los jóvenes que han tenido que emigrar a buscarse la vida fuera. Triunfó la desigualdad. Se ha legitimado la corrupción, el Luis sé fuerte, las regularizaciones fiscales, los ricos con papeles en Panamá y que no tributan en España pero con bandera nacional por pulsera, la Púnica, la Gurtell, romper discos duros a martillazos a requerimiento judicial, que el partido en el Gobierno esté siendo investigado por pagos en negro y tener cajas B, el pago en sobres… y otras tantas cosas que cuesta comprender los elementos de elección racional (y emocional) que se conjugan en la emisión del voto de los ciudadanos.
 
Igual todas las cosas anteriores no importan. Igual todo es mentira y en España no exista nada de eso y los 7 millones y pico de votos del Partido Popular sean de personas a los que le va genial y no han vivido ni de cerca estas situaciones, no han sufrido las consecuencias de la crisis. Lo más seguro, simplemente, es que en España se es de un partido como de un club de futbol, hooligans de bufanda, y nos falte empatía con el prójimo. Me decía una amiga mía, Ana, si no vivíamos rodeado de replicantes en vez de personas. A lo que le contestaba que yo no había visto atacar naves en llamas más allá de Orión pero que igual deberíamos empezar a pasar el test de Voight-Kampff a nuestros vecinos, no sea que fuera cierto. Se aproximan años más duros si cabe, con nuevos recortes, mayores dificultades y serán muchos los que se queden en el camino, pero bueno, “al menos mi partido ha ganado y a mí no me ha tocado”. Por ahora, date tiempo.
 

 
Quizás simplemente sea que en una sociedad en la imperan valores individualistas, egoístas, en el que eres en tanto tienes, hacerse estos planteamientos sea remar contracorriente. Decía el gran Moustache, en la película de Billy Wilder Irma la Dulce, que “Ser honesto en un mundo deshonesto, es como desplumar una gallina contra el viento; se llenará la boca de plumas”. Cuando todo el mundo piensa otra cosa, igual es uno el que pueda estar equivocado. Siempre recuerdo ese chiste que me contaba mi otro amigo Rafael L. sobre aquel tipo que iba conduciendo y escucha en la radio: “Atención, ultima hora, atención, última hora, se ha detectado un conductor kamikaze en la autovía dirección a….” A lo que responde en voz alta: “¡Qué dice uno! ¡Cientos!”
 
A veces dudas sobre cuál es la dirección correcta, si no eres tú el kamikaze. Pero no, persisto.
 
Una cosa buena de todo esto es que al menos desde ahora dejará de hablarse tanto de Venezuela en los medios de comunicación. Quién no se consuela es porque no quiere. Como decía un profesor de mi facultad: Ánimo. Sin duda, va a hacer falta.

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