Primarias del PSOE: Este muerto está muy vivo


Los tiempos que se manejaron en la planificación del proceso interno de primarias del PSOE se diseñaron acorde a una estrategia que tenía como objetivo que Susana Díaz fuera proclamada Secretaria General de forma unánime y que su nombramiento fuera realizado sin necesidad de, por poner un símil futbolístico, bajarse del autobús. La Presidenta de la Junta y sus barones acólitos pensaban que, alargando unos meses el proceso y asentando la labor de la Gestora, con el transcurrir del tiempo la figura mártir de Pedro Sánchez perdería la efervescencia inicial y el proyecto del Exsecretario General de presentarse a las primarias del partido iría poco a poco perdiendo apoyos entre esa militancia indignada con la abstención de su partido a la investidura de Rajoy. Entendían que, si esto ocurría, posiblemente Pedro recapacitaría y no se presentaría ante la nula probabilidad de salir elegido. Esta maniobra era una manera de asegurarse una segunda muerte política de Pedro Sánchez, tras lo ocurrido en el Comité Federal de Octubre, y que Susana desembarcara de su calesa en Ferraz en loor de multitudes, prácticamente, sin tener si quiera que despeinarse. Se entiende de esta manera la cautela y lentitud en la presentación de una candidatura que era conocida por todos.

Pero no fue así. Pedro Sánchez en su enésima resurrección, no se sabe bien si por tozudez y orgullo o por una inconsciente y bizarra estrategia política, decidió seguir adelante y presentar su candidatura aún a riesgo de obtener un ridículo resultado que lo remataría, pero esta vez para siempre. Ante el paso suicida de un muerto resucitado, Susana no pudo elegir. Se vio obligada a presentarse a unas primarias para frenar la posibilidad de que todo el tremendo desgaste político y electoral sufrido por el partido, y por ella misma, no hubiera servido para nada y terminara justo de la misma manera que comenzó: con Pedro Sánchez como Secretario General. Ese toro le tocaba lidiarlo a ella. En su plan de ascenso hacia el poder del PSOE Susana no contó con la capacidad de supervivencia de Sánchez y su destreza en la construcción de un discurso camaleónico (y contradictorio) que le sirve para aferrarse y adecuarse a cualquier nueva dificultad que le aparezca en su camino.

La campaña comenzó con un inevitable choque de trenes entre Pedro y Susana. Ella rodeada de la cúpula y los líderes históricos del partido (ver en este mismo blog Susana Díaz y los mercenarios). Él apoyado por unos pocos y condenado al ostracismo por el partido. Ella se mueve en un positivo y simple mensaje de construir un PSOE para ganar, 100% PSOE (y mucho PSOE). Él ha sabido construir un enmarcado que diferencia entre la candidata del aparato y la abstención y el defenestrado candidato de la militancia y la coherencia de la palabra dada a los votantes del No es No, que ha sabido transformar en un Sí es Sí propositivo a un PSOE participativo y de izquierdas.

En este escenario, la presentación de los avales aparecía como una fecha marcada en rojo en el calendario de los equipos de las candidaturas, principalmente en el de la andaluza que pretendía dar un golpe de mano con una diferencia de apoyos que dejara pocas dudas al resto de candidatos sobre quién era la favorita en el proceso. Visto el resultado final del recuento de los avales, en el que los aparatos del partido en algunas CCAA han apoyado sin pudor a Susana contra Sánchez, el candidato de la militancia no sólo ha vuelto a sobrevivir a esta nueva encerrona apparatchik sino que aparece como el ganador moral de esta fase del proceso y emerge reforzado para acometer los últimos días de la campaña. En política las expectativas son casi igual de importantes o más que la propia realidad y cuando dos tercios de los militantes se han pronunciado con el aval a un candidato con sólo 6000 votos de diferencia entre Susana (59.390) y Pedro (53.117), a pesar de todo el apoyo orgánico de la primera, nadie puede negar que, en este momento, Sánchez se encuentra en una curva ascendente de ilusión y entusiasmo. En el caso contrario aparece la candidatura de Díaz que al conocer los primeros datos quedó en shock y lanzó la sombra de la duda sobre la validez de los apoyos recibidos por el Exsecretario General, cuando finalmente ha sido ella la que más avales nulos recibió (4.600 de la Presidenta de la Junta de Andalucía frente a los 4.400 de Pedro). La realidad es que con ese alto nivel de participación en esta fase de las primarias nadie puede negar que la entrega de los avales ha supuesto mucho más que un mero trámite, pero no en el sentido que pensaban los susanistas de aclamación unánime de la candidata de la Gestora, sino en el de la enmienda a totalidad de la labor realizada por la misma. El resultado muestra una fractura enorme entre dos posturas que aglutinan visiones diferenciadas sobre la manera de entender el partido y que veremos como se cose tras todo este desgaste.

Porque durante estos meses el PSOE ha sido incapaz de liderar la oposición ante un Gobierno al que le crecen los enanos corruptos a cada día que pasa. Porque la protección que la Gestora ha procurado a uno de los candidatos supera los niveles permitidos de imparcialidad democrática que debería haber tenido. Porque su falta de iniciativa ante la propuesta de moción de censura de Ahora Podemos se ha mostrado manifiestamente pública. Pero, sobre todo, porque tal como ha quedado presente durante estos días con los trámites relativos a los presupuestos, la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy era innecesaria para la formación de Gobierno, lo que entronca directamente con los planteamientos fundamentales del discurso que promueve Sánchez y al que Díaz no ha sabido dar respuesta.

Salvo sorpresa final, lo normal es que se imponga la candidata oficialista. Se conoce sobradamente que no son las preferencias por el candidato o sus propuestas las únicas variables que inciden en el voto de unos militantes sometidos a la lógica de una organización política. No hay que hacerse trampas al solitario. Aunque si hay algo que caracteriza a la militancia del PSOE es su imprevisibilidad y rebeldía contra sus barones en determinados momentos (que le pregunten a Almunia).

De cualquier manera parece que, vista la igualdad existente entre Pedro y Susana, el resultado final dependerá de lo que ocurra con un candidato al que no se ha aludido en este texto: Patxi López y sus 10.866 apoyos. Ese tercer hombre que, cual Harry Lime en la Viena de postguerra, todos creen muerto pero que de su entierro depende hacia dónde se incline la balanza al final de este proceso. Él, por ahora, sigue firme en la idea de mantener su palabra y candidatura. Veremos qué pasa en los próximos días, especialmente tras el debate entre candidatos. Pero, de cualquier manera, lo que queda claro es que hasta el próximo 21 de mayo hay partido. Bastante más del que podrían pensar algunos tras la forzada dimisión del Secretario General el pasado mes de Octubre.

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