El discurso del odio


Afirmaba Atticus Finch que “nunca llegarás a comprender a una persona hasta que no veas las cosas desde su punto de vista (…), hasta que no logres meterte en su piel y sentirte cómodamente”. Me viene merodeando por la cabeza esta frase de Matar a un ruiseñor en el transcurso de estos días en los que vivimos azotados por la barbarie de la sinrazón del terrorismo y la proliferación de comentarios y memes demagógicos, racistas y xenófobos que se han publicados en redes y medios tras los atentados de las Ramblas de Barcelona. No son tiempos en los que se admitan sutilezas, pero en la sencillez, que no simplicidad, de esa frase se encuentran varias claves que no deberíamos pasar por alto.

Hoy día te pueden tachar de mojigato o ingenuo si hablas de empatía, la capacidad de sentir lo ajeno como algo propio, que es la base sobre la que se edifica el concepto de solidaridad: un elemento de relación horizontal, de respeto y reconocimiento del otro en igualdad de condiciones y que es pilar necesario para construir una idea mayor que va de lo individual a lo social, la justicia. Además, existe la necesidad de conocer lo ajeno para poder comprenderlo, es decir, el conocimiento como sujeto desmitificador del otro, desmontador de miedos y prejuicios. Seguir leyendo “El discurso del odio”

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