Tyrion Lannister, un oxímoron político en Juego de Tronos


La presentación de un mundo decadente y siniestro, en constante transición, que busca encontrar un nuevo equilibrio ante enormes peligros acuciantes y luchas eternas por el poder político, aderezado de guerra de espadas, armaduras, ambiciones personales, magia, religión, brutalidad, crueldad, muerte, sexo…y dragones, son el atractivo contexto imaginario que atrapa a los espectadores de Game of Thrones[1] (en adelante GOT). Hilos argumentales fantásticos con giros inesperados y personajes perfectamente (in)definidos y polidimensionales, con una clara actitud ante el poder y su ejercicio en este mundo, completan un cóctel que seduce a un público que cae irremisiblemente ante lo que ofrece GOT, haciendo de la serie un éxito y fenómeno sin precedentes. Si a eso le añadimos las referencias constantes al pensamiento y a la acción política, su ética, y a teorizaciones sobre el poder, o las diferentes estrategias para obtenerlo y conservarlo, se trata de un material demasiado suculento como para que cualquier politólogo, aunque sea con un nivel principiante de freakismo, no caiga sucumbido a los pies de esta magnífica serie.

En este universo político de fantasiosa realidad que plantea GOT destaca entre todos los personajes de la serie la gigante figura de Tyrion Lannister. Despreciado por su familia desde su nacimiento al culparlo de la muerte de su madre en el parto, acusado falsamente de matar a su sobrino Jofrey y verdugo de su padre, el gran Tywin Lannister, en una más que simbólica escena, Tyrion es un antihéroe, humanista, hedonista y bebedor empedernido que siente una especial simpatía por los marginados (llega a afirmar que su punto débil son “los tullidos, los bastardos y las cosas rotas”). Las propias dificultades de su vida y el rechazo de su familia le han llevado, por un lado, a desarrollar una astucia e inteligencia que actúa de manera inversa a las de la de su propia clase y, por otro, a sentir solidaridad hacia los desheredados (Alba Rico, 2014). Pero frente a esa dimensión de carácter sensible se esconde un tipo valiente que sabe interpretar y comprender la política, así como los mecanismos y resortes del poder desde una óptica propia que lo diferencian del resto de personajes de la serie.

Si el poder no es otra cosa que una fuerza represiva, el poder es la guerra; la política, en tanto disciplina de uso del poder, sería la continuación de la guerra por otros medios, invirtiendo en esta premisa a Clausewitz[2] (Focault, 2000). Nos encontramos de frente con la fría, realista y autoritaria concepción del power is power del que hace gala Cercei Lannister, y que demuestra a Lord Petyr Baelish, Meñique, cuando intenta chantajearla[3].

El poder se sustenta en el uso de la fuerza y ésta es necesaria para su conquista, pero esta visión de realpolitik de Cersei estaría incompleta y Tyrion es el único personaje, quizás con la araña Varys, que es capaz de comprenderlo y completarla. Es precisamente en una conversación con Varys en la que Tyrion pone de manifiesto su visión pragmática de la política al afirmar que “el poder reside en la espada[4], pero también es consciente de que con el mero uso de la espada no es suficiente. Conoce de las características propias de la ética política, desprovista de los valores clásicos, lo que le acerca al pensamiento de Maquiavelo, y sabe que para juzgar a un gobernante hay hacerlo conforme al éxito de sus actuaciones políticas para ampliar y perpetuar el poder de su estado (Sabine, 1995). Sí, pero, aunque la virtú está relacionada con la capacidad del gobernante para la acción política y militar, entiende que esa virtú va más allá de tener los medios para alcanzar y mantener el poder, siendo preciso, además, que el gobernante tenga las cualidades personales para empuñar esos medios (Pocock, 2008) y adaptarse a situaciones cambiantes (Iglesias, 2014). Este pensamiento de Tyrion está presente en las primeras temporadas de GOT y, sobre todo, en el tiempo que se encuentra en la corte de King’s Landing, como Mano del Rey y Consejero de la Moneda, en la que esta visión de la política es utilizada de forma estratégica con un único fin: su propia supervivencia.

No obstante, lo atractivo del pensamiento político de Tyrion no es sólo su capacidad de comprender el poder en toda maquiavélica frialdad, sino que es capaz de dotarlo de elementos que transcienden a esa realista ética política y que está vinculada con su visión humanista y progresista del mundo. Es al lado de Daenerys Targaryan y su empuje revolucionario, cuando asumie el papel de Mano de la Reina que lo desempeña como consigliere, el momento en el que puede sacar a relucir esta visión política que lo reencuentra con el pensamiento idealista, cuasi romántico, que entiende la política como un instrumento con capacidad transformadora para la búsqueda del bien común. Eso sí, sin abandonar nunca su realismo político.

Con sus consejos hace entender a la propia Khaleesi que su origen dinástico y la tenencia de los dragones son suficientes para vencer en la guerra, pero no para ganarse el respeto de sus súbditos e instaurar un orden político distinto al anterior. El poder necesita de legitimidad. Así lo pone de manifiesto Tyrion cuando le dice que conquistar King’s Landing sería fácil para ella, pero que no estaba allí para ser lareina de las cenizas[5]. Decir dracarys mola, pero políticamente es más inteligente la amenaza de la palabra y el respeto de los suyos que las consecuencias de pronunciarla. Tyrion tiene presente que la futura reina necesita de la legitimidad de los súbditos para imponer un nuevo orden en The Seven Kingdoms. Ella ha adquirido la legitimidad de sus seguidores liberando esclavos y ofreciéndoles un proyecto político emancipador para los oprimidos, lo que unido a los dragones y su gran ejército de inmaculados y de dothrakis la hace detentadora del poder. Se reúnen en ella un poder temible y legitimidad que ha logrado atesorar fruto de su acción política y liderazgo (Iraberri, Alegre e Iglesias, 2014), más allá de su propio origen, pero eso se quedó al otro lado del Narrow Sea. Y aunque pueda existir un poder poderoso sin legitimidad (Iglesias, 2014), éste no dejaría de ser tiránico y despótico, un poder frágil, y eso no es lo que pretende el consejero. Si quiere gobernar The Seven Kingdoms y a sus habitantes, deberá de revestirse de una nueva legitimidad. Tyrion le requiere que utilice el poder como elemento de unidad política legítima. Lo que le está proponiendo a Daenerys es que fragüe una legítima detentación del poder basada en un contrato social de carácter rousseauniano fundamentado en el respeto del pueblo y en la esperanza de un pacto político que configure un nuevo orden social más justo y, sobre todo, más estable y duradero capaz de garantizar la paz del reino. Una nueva ordenación del poder que irrumpa como antítesis hegeliana del caos despótico imperante. Romper la rueda[6]. Lo contrario sería más de lo mismo, un reinado de cenizas, y para eso ya está Cercei.

Esta extraña mezcla que se da en Tyrion es la fuerza de su atractivo. La fascinación por el verso libre, por ese maquiavelismo idealista, oxímoron político, lo sitúan en un plano ético, político y humano por encima del resto de personajes de GOT. Desconocemos cuál será el devenir del personaje la última temporada; si sigue la tradición de la serie de deshacerse de los personajes que más cariño e interés despiertan en el público sus días estarán contados. Visto los giros argumentales de la serie es difícil predecir algo, aunque los seguidores de la serie tenemos claro que sólo Tyrion podría ser un gobernante adecuado para la prosperidad política y social de The Seven Kingdoms.

Notas:

[1] En el presente texto al referirnos a GOT hacemos referencia a la serie emitida por HBO y no a la serie de libros con el mismo nombre de George R. R. Martin.

[2] Hace referencia a la conocida frase de Carl von Clausewitz “La guerra no es más que la continuación de la política por otros medios” en “De la guerra”.

[3] Esta escena puede verse en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=gnj6THlrsbM

[4] Esta escena puede verse en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?time_continue=6&v=PxWq1iuCmng

[5] Esta escena puede verse en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=Wqwb5R_c72s

[6] Esta escena puede verse en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=w2N8B-i_fbs

Referencias bibliográficas:

Artículo publicado en Beers & Politics en el Monográfico “La política y Juego de Tronos”. Puedes acceder al artículo pinchando aquí y a su formato .PDF pinchando aquí.

Accede a todos los artículos del Monográfico aquí

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