Susto o muerte en Cádiz


El pasado 24 de mayo los gaditanos se acostaron con la sensación de que una época política había llegado a su fin. Con los resultados electorales en la mano, el llamado Teofilato (se lo tomo prestado al amigo Paco Piniella) se daba por finiquitado. Teófila Martínez bajaba 11 mil votos y 23 puntos porcentuales, pasando de 17 a 10 concejales, perdiendo de esta manera la mayoría absoluta con la llevaba mandando la ciudad los últimos 20 años. En el otro lado, las fuerzas que pueden entenderse de izquierdas sumaban entre todas el número suficiente de concejales para garantizar un posible gobierno de cambio en la ciudad (15 repartidos así: Por Cádiz Sí se Puede 8, PSOE 5 y Ganar Cádiz en Común 2). Ciudadanos se quedaba con 2 ediles, que no eran suficientes para que Teófila asumiera la alcaldía si existía una propuesta común desde el lado de las fuerzas progresistas.

Han pasado 10 días desde entonces y ese cambio, a día de hoy, está mucho más lejos de lo que parecía en principio. Los ciudadanos entendían que los mensajes lanzados en la campaña electoral por los partidos que proponían un cambio en la ciudad, además del objetivo político claro de evitar un nuevo gobierno de Teófila Martínez (que había llevado el bastón de mando municipal con mano de hierro, siendo implacable con la oposición y autoritaria su gestión), tenían los elementos necesarios para un mínimo entendimiento. Y no ha sido así.

Por un lado, en Por Cádiz Sí se puede se abusó de cierta inexperiencia y arrogancia en los primeros días tras las elecciones, dando por hecho que el partido socialista estaba obligado a asumir todo lo que ellos propusieran. Y no fue así. La política se basa en el dialogo y el acuerdo, no en la imposición. No ha sido suficiente la bajada de tono en los últimos mensajes del alcaldable José María GonzálezKichi” para un Fran González y PSOE que quiere hacer valer sus 5 concejales. Me pareció realmente interesante la propuesta de Kichi de debatir a puertas abiertas los pactos de investidura, de la misma manera que entiendo que Fran González pudiera ver en este acto un pequeña encerrona de la que nunca saldría bien parado. Lo que no es posible asumir es que estas cuestiones sirvan de excusa para evitar tener que hablar de lo que realmente interesa a los gaditanos: el cambio en la ciudad.

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